Iba caminando por una calle de Madrid. Llovía y hacia frio. No había cogido paraguas, iba empapado de pies a cabeza, pero casi que me daba igual. Había leído el guion del lunes, 14 de febrero, tenía que besar a Anna. Aquello me pareció una oportunidad increíble para pedirle perdón por todo el daño que le había hecho un tiempo atrás. Os explico: Anna y yo comenzamos a salir juntos en diciembre de 2008, cuando acabó estas no son las noticias, pero gracias a lo gilipollas que soy me lie con otra, sin querer. Y ella no me lo había perdonado. Tanto era el rencor que me tenía que ni siquiera me hablaba fuera de cámaras, me llamaba de todo menos guapo y parecía ser que me odiaba. Flo me había dicho varias veces que hablara con ella, que en realidad no me odiaba. Yo, en verdad, tampoco pensaba eso, pues en su mirada no veía odio, veía rencor y tristeza. Quizá no había olvidado lo que le hice. Ella, que tan bien se porto conmigo desde siempre, que me hizo sonreír durante dos meses, que me hizo enamorarme como nunca lo había hecho… y lo peor era que aun seguía enamorado. Enamorado de sus ojos, de su sonrisa, de su forma de ser.
De repente, me choque con alguien al ir sin pensar en nada, mirando mi iPhone.
-Perdón…
Ese alguien me miro. Anna. Parecía muy enfadada. Se había caído el suelo. Le tendí la mano para que se levantara.
-El que faltaba. – Comenzó a gritarme – ¿Qué pasa? ¿No tienes suficiente con amargarme de lunes a viernes? ¿No te basto con ponerme los cuernos y hacerme sufrir? Dios… Anda, aparta, no vaya a ser que se me pegue tu asquerosa forma de ser.
Se fue. Me quede ahí, quieto, mirándola, mientras la lluvia caía sobre mí. Las pocas lágrimas que cayeron de mis ojos al recibir esas palabras de Anna se mezclaron con las gotas de lluvia que me mojaban la cara. Cuando su figura se difumino entre la lluvia, volví a dirigir el camino hacia mi casa. Llegue, me duche, me puse el pijama y me tire en el sofá. Pensando en ella. ¿Por qué me trataba así? Sí, yo me porte mal, le hice daño. Pero ella debía de aprender a perdonar y olvidar. Mi móvil comenzó a sonar. Lo mire a desgana. Era Flo. Descolgué.
-¿Si?
-Ey tío, ¿te pasa algo?
-Sí, me pasa que estoy enamorado hasta las trancas de Anna y me siento como un gilipollas al recordar lo que le hice sufrir… Y ahora, antes de venir a mi casa, me la he encontrado por la calle, nos hemos chocado y me ha dicho que si no tengo suficiente con amargarla todos los días, que no me basto ponerle los cuernos... y que se apartaba de mi porque no quería que se le pegara mi forma de ser.
-¿Cuándo cojones vais a hablar? Dani… no lo digo yo, lo dicen vuestros fans. Entre vosotros hay química, os queréis y se nota. Y he estado observando imágenes vuestras y las miraditas que os echáis os delatan…. No sé si debería decirte esto, Anna me va a matar…
-Flo, dímelo, por favor.
-Uf... a ver, se acaba de ir de mi casa. Venia llorando y empapada. Me ha preguntado si he hablado contigo. Me ha dicho que no soporta estar así contigo, que ella te perdona todo lo que le hiciste, pero que hay algo dentro de ella que le obliga a tratarte así. Que se muere de ganas de hablar contigo, ¿sabes? Te quiere, Dani, y me lo ha dicho.
-Y… ¿y qué he de hacer?
-Mira, mañana es el día de San Valentín… Podrías prepararle una cena romántica o algo, dejarle una nota en su camerino y mandarle un sus desde el tuyo. Habláis y a ver que te dice. Le pides perdón. Lloras si hace falta... Pero así permitirás que ella deje de sufrir, y que tú dejes de sufrir.
-Gracias Flo, es una gran idea. Mañana si llego más tarde al plato ya sabes porque es, ¿no?
-Claro, anda, adiós
-Adiós, y ¡gracias!
Colgué. Feliz. Ya sabía que le iba a preparar a Anna. Fui a mi habitación, me senté en la cama y rebusque en el primer cajón de la mesita de noche y cogí una cajita azul de terciopelo que había en el interior. La abrí. Una pulsera con nuestros nombres. Me había costado unos 6.300 euros, pero si era para ella, era como si fuera gratis. La deje encima de la mesa, me tire a la cama y me dormí, sin cenar, no tenía hambre. Estaba emocionado por el día siguiente, nuestra relación podría retomar el camino que tenía antes que yo le fuera infiel.