jueves, 11 de agosto de 2011

Capítulo 6 - Ha Sido Mi Culpa -

Pasó un mes de aquel día que cambió mi vida por completo. Bueno… tanto no. Anna rechazó mi propuesta de que volviéramos a estar juntos a pesar de todo lo que le había pasado, pero sí que iba a ser el padre del niño que esperaba. Ella lo asimilaba todo medianamente bien, el embarazo no le estaba dando ningún problema y estaba contenta. Intentaba no pensar en su ex. Ya había cogido la baja en el programa y estaba de lo más cariñosa conmigo, igual que yo con ella, pero solamente como amigos, por mucho que eso me jodiera.
                Era 20 de Mayo, tenía la ecografía de los tres meses. Estaba ilusionada, pues si el feto estaba bien colocado se podría saber si era niño o niña. Ella quería una niña, a la que había pensado llamar Lluch, y si era niño, Daniel. Ese detalle me gustó, saber que pensaba en mí y que, al menos, le gustaba mi nombre.
                Llegamos al hospital 10 minutos antes de que la llamaran, estaba bastante nerviosa. Me pidió por favor que la acompañara, no pude rechazar la oferta, pues, al fin y al cabo, también era mi hijo, no biológico, pero lo era. Yo también estaba nervioso.
-Dani, tranquilízate, la que tiene que estar nerviosa soy yo
-Ya – reí – Pero bueno, es mi hijo también, ¿no?
                Sonrió y me abrazó al escuchar esas palabras. Al poco tiempo, entramos en la consulta. Había una médica joven y atractiva, morena, de ojos bonitos, en cuya tarjeta estaba escrito el nombre de Lara Álvarez. Me miró a los ojos y sonrió. Yo también sonreí, y noté algo por dentro, pero no quise pensar en eso. Anna se tumbó en la camilla, se levantó un poco la camiseta, me puse a su derecha y le cogí la mano. La médica le echó un líquido y comenzó a mover la máquina de las ecografías por su barriga.
-Mira, Dani, ¿ves el bebé?
-Sí…
-¿Se puede ver si es una niña o un niño? – preguntó Anna curiosa
-Pues… tiene toda la pinta de ser una niña… - movió la máquina un poco a la izquierda – Sí, una niña – sonrió - ¿Y de cuánto estás?
-Unas 13 semanas
-¿13? Pues parece más… unas 16 o así
-Vaya…
-Pero no te preocupes, que eso no es malo.
-Está bien…
                Al rato, salimos del hospital y fuimos hasta el coche. Anna estaba súper contenta con ‘su niña’, y me abrazó antes de entrar al coche. Le di un beso en la mejilla y la apreté fuerte y con cuidado contra mí.
-¿Estás contenta? – le pregunté
-Mucho – dijo feliz – Una niña…
-Lo que querías
-Sí…
-¿Y cómo tienes pensado llamarla?
-Pues ya te lo dije Dani, quiero llamarla Lluch… un nombre valenciano.
-Es bonito.
-Sí…
                Nos montamos en el coche. El hospital se encontraba a media hora del plató. Mientras conducía por la M-40, me llamaron al teléfono. Anna me miró, la miré, me pidió que no lo cogiera, pero así lo hice. Era Flo, preguntándome cosas sobre el guión del día y sobre la ecografía de Anna. En un momento me despisté, no reaccioné, me vi contra el pequeño muro del arcén, estaba en shock, solté el teléfono. Intenté hacer una maniobra para que no pasara nada, pero dimos unas 3 vueltas de campana con el coche…
* * * * * *
Desperté en una habitación blanca, la luz me molestó un poco los ojos. Me dolía ligeramente la cabeza y tenía el brazo derecho completamente inmovilizado. Giré un poco la cabeza a la derecha y estaba mi madre, que, sonriente, se tiró a abrazarme, y a los dos minutos vino con una enfermera. Me sonaba de algo, no sabía de qué. También me dolía bastante el pecho. Me quitó un tubo que pasaba por mi boca hasta dios sabe dónde, y me incorporó en la cama.
-Daniel, hijo, menos mal que despertaste, ya pensaban que no salías de ésta…
-¿Mamá?... ¿Qué… qué hago aquí?... ¿Y Annita?... ¿Y el bebé?...
-Hijo, llevas aquí dos meses… Desde el accidente… Anna está bien, le dieron el alta hace tres semanas y ha venido a verte cada día… Y el bebé… - se quedó callada
-Mamá, ¿qué ha pasado con el bebé?
-Perdió el bebé…
                En aquel momento, me sentí como una mierda, por milésima vez en dos años. No me apetecía hablar de nada. Hice que Anna perdiera a su niña en un accidente, del cual la culpa es mía. Al rato, apareció en la puerta. La miré a los ojos, me miró. Sonrió y se acercó a mí.
-¿Por qué sonríes?... ¿Qué haces aquí?...
-Dani, sonrió porque estás bien, lo he pasado muy mal este tiempo sin ti dándome la turra cada minuto diciéndome que me cuide y eso…
-Pero… has perdido el bebé… deberías… odiarme…
-No, no te odio, Dani. Los accidentes son cosas que pasan.
-Pero yo tuve la culpa…
-No.
-Sí, Anna, sabes que sí. Tú me dijiste que colgara el teléfono y no lo hice, no presté atención a la carretera y tuvimos el puto accidente… Ha sido mi culpa.
-¡He dicho que no, Dani!
-Vete, por favor…
-¿Qué?... No… no lo dices en serio, ¿no?
-Vete… Anna joder, vete… ya… por favor

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