viernes, 12 de agosto de 2011

Capítulo 7 - Te He Echado De Menos -

-Lara… Lara cariño, despierta… - dije dando un beso en la cabeza a la chica que dormía abrazada a mí
-Mmm…
-Venga cariño, hoy hacemos 6 meses, recuerda que nos tenemos que ir a Gijón
-Sí… vamos
              
Nos dimos un beso y fuimos a desayunar, como siempre, entre carantoñas, tonterías, algunas imitaciones mías, y palabras de cariño. Hacíamos seis meses juntos, seis meses de felicidad, de olvidarme de tonterías… seis meses felices para mí. Nos conocimos cuando yo salí del hospital después del accidente, del cual hacían ya 10 meses. Nueve meses desde que no había visto a saber nada de Anna. Lo había pasado mal, pero con Lara conseguí olvidarla.
              
Unas horas después, ya estábamos camino de la playa en Gijón. Habíamos pasado la noche en León, en casa de mis padres, y nos íbamos una semanita a Gijón, con los suyos, quería conocerlos. Llegamos a su casa, cogimos un par de toallas, una sombrilla y un poco de dinero y nos fuimos hacia la playa más lujosa de la ciudad. Estiramos las toallas en la arena y ella se fue a dar un baño. No entendía cómo se daba baños, el agua estaba helada, yo no la soportaba.
              
Entonces, casi que para mi desgracia, se me ocurrió girar la mirada hacia la izquierda, y deseé no haberlo hecho. Vi una chica rubia, no muy alta, acompaña de un tipo tampoco muy alto, con el pelo rizado y besándola cada dos por tres. Me quité las gafas y la chica se giró. Nos quedamos mirando un momento, apenas segundos, pero un momento intenso. ‘No había más playas en España’, pensé. Era Anna. Dio un beso al que parecía ser su novio y se acercó a mí. Me volví a poner las gafas y miré hacia otro sitio.

-La gente educada saluda y no manda a la mierda a una persona después de salir del coma
-Una persona normal me hubiese dado una hostia cuando desperté del coma y no lo hizo
-¿Y por qué debería de darte una hostia?
-Venga, no me digas que lo has olvidado.
-Pues no, no lo he olvidado, y sigo preguntándome por qué tuviste esa reacción.
-Te hice perder a tu hija, ¿recuerdas?
-Sí, recuerdo, pero es que yo he aprendido a perdonar, no como otros imbéciles…
-Yo seré imbécil, pero soy coherente. Nunca perdonaría a la persona que, primero, me pone los cuernos, y, luego, me hace perder a mi hija.
-Te recuerdo que aún no te he perdonado que me pusieras los cuernos
-Pues qué raro, chica, porque ponerte los cuernos no es nada comparado con haberte hecho perder a tu hija…
                Nos quedamos un rato callados.

-¿No piensas decir nada? – pregunté
-¿Qué quieres que te diga, Daniel? Si ya lo has dicho todo tú, y tienes razón… Y bueno, veo que no ha sido bueno el que nos volviéramos a ver… por mucho que me joda – esto último lo dijo en bajo
-¿Qué? No te he entendido…
-Que te he echado de menos, Daniel, mucho…
               
Lara vino conmigo, nos besamos y Anna se fue. Me quedé pensando un buen rato mientras Lara me hablaba, pero no hacía caso de sus palabras, y creo que se dio cuenta.

-Dani…
-Dime cari
-¿Quién era esa chica?

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