jueves, 11 de agosto de 2011

Capítulo 5 - Ésta Es Nuestra Oportunidad -

Pasaron dos meses desde que Anna y yo nos ‘reconciliamos’, por decirlo de alguna manera. Éramos muy amigos, y ella me había dejado muy claro que no quería nada conmigo, que no me iba a perdonar nunca, y yo la entendía. Pero yo seguía muy enamorado de ella. Desde que le puse los cuernos, no había vuelto a acostarme con ninguna mujer.
                Aquel 18 de Abril llegué al programa como siempre, peleándome con el cable de los auriculares del iPhone mientras la buscaba con la mirada. Solamente vi a Flo fuera. Era raro, ella llegaba antes que yo de siempre y me esperaba fuera.
-Flo, ¿y Annita?
-Me ha llamado, dice que no se encuentra bien y hoy no vendrá al programa.
-Ah, vale.
-Podrías ir a verla.
-¿Ahora?
-Claro.
-Está bien.
                Volví al coche y me acerqué a su casa. Llamé al timbre.
-¿Sí? – tenía la voz rota, como si hubiese llorado
-Anna, soy Dani, ¿puedo entrar?
-Claro…
-¿Te pasa algo?
-No, sube.
                No me quedé muy convencido y subí rápido. Vivía en un sexto, y el ascensor estaba estropeado. Llegué un poco cansado hasta su rellano y toqué la puerta. Me abrió. Nos quedamos mirándonos a los ojos unos segundos, hasta que me abrazó llorando. Le di un beso en el cuello y fuimos hasta el sofá. Me senté y la senté en mi regazo. La abracé.
-¿Qué te pasa, cuqui?
-Dani… ¿recuerdas que te conté que tenía novio y eso?
-Claro, me dijiste también que estabais pensando en tener hijos y eso…
-Pues… joder, no sé cómo explicarte esto…
-Dímelo
-Me enteré hace una semana de que… estoy embarazada… y se lo dije y… se fue
                Me quedé en shock. No sabía qué decir ni qué hacer. Estaba embarazada y su novio la había dejado, sola, sin apoyos. Le pregunté lo primero que se me vino a la cabeza, cometiendo así un gran error.
-Y… ¿qué dice tu familia?
-No lo saben…
-¿Y qué vas a hacer tú?
-Lo voy a tener…
-¿Estás segura?
-Sí… a ver, sé que estando sola no va a ser fácil, pero tengo a mi familia y mis amigas… y… pues crecerá sin padre… pero yo quiero tener este niño…
-Anna yo… es que… joder…
-¿Qué pasa?
-No… nada… que… yo… me tengo que ir… luego… te llamo… o vengo a verte, ¿vale?... A… Adiós
-Adiós.
                Me fui de su casa rápido y monté en el coche. Me volví a sentir como cuando le puse los cuernos, como si la estuviera fallando. Conduje hacia el plató. Flo seguía fuera. Se acercó a mí y me preguntó.
-¿Cómo está?
-¿Qué cómo está? Si te cuento que el hijo de puta de su novio la ha dejado embarazada y se ha fugado, ¿cómo crees que está?
-Que… ¿qué?... Joder…
-Y yo… no sé qué hacer…
-¿Cómo que no sabes qué hacer?
-Que no sé qué hacer, Flo, no lo sé…
-¿A qué te refieres?
-Pues que puedo ayudarla con todo, ser el padre de ese niño… O puedo pasar de todo, dejarla sola y actuar nada más que como amigo…
-Sé el padre de ese niño.
-Pero… ella… no aceptará mi ayuda…
-Quién sabe, quizás sí.
-¿Después de todo lo que pasó?
-¿Tú crees que con la que se le viene encima estará pensando en ti y en lo que pasó hace dos años?
-Pues…
-Dani, si te ofreces, ella te dirá que sí encantada… Ahora sólo pensará en su hijo, en el futuro de su hijo… Todo niño necesita un padre, y tú vas a ser el padre de ese niño.
-Yo no seré buen padre.
-¿Alguna vez lo has intentado?
-No…
-Entonces, ¿qué cojones dices? Dani… vuelve a su casa, abrázala como si te fuera la vida en ello, y díselo.
-¿Ahora? Si no… si no hay tiempo.
-Sí lo hay. Ve por favor… Ella es como mi hija… y no quiero verla sufrir.
                Miré a Flo, volví al coche y volví a su casa. Estaba nervioso. No sabía cómo se iba a tomar mi propuesta de ser el padre de ese niño. Había dos opciones: que se lo tomara bien y volviéramos a ser la pareja que éramos antes… o tomárselo mal y mandarme a la mierda.
                Cuando llegué a su portal estaba abierto, así que sólo toqué el timbre cuando estaba en la puerta de su casa. Me abrió. Ya no lloraba, pero se notaba que estaba mal. La abracé y entré. No nos sentamos.
-Anna… yo… he venido a decirte que… ese niño se merece un padre y… tendrás que enseñarme… pero… yo seré el padre de ese niño… Le cuidaremos los dos juntos… si es niño le enseñaré a jugar al fútbol y al baloncesto… Por favor…
                Me miró un buen rato, con la cara inexpresiva, mientras algunas lágrimas, menos que las que antes había visto, caían de sus ojos. Me abrazó fuerte.
-Dani… gracias… en serio… es que no sé cómo agradecértelo…
-No me tienes que agradecer nada.
-Dani, sí, te has metido en un problema, en MI problema...
-¿Y qué? No me tienes que agradecer nada Annita, sabes que haría cualquier cosa por ti… Además…
-Además… ¿qué?
-Esta es nuestra oportunidad
-¿De qué?
-De volver a estar juntos.

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